miércoles, 20 de octubre de 2010

Maiacovsky

La revolución es una cuestión de tenacidad.


Eso escribió Maiacovsky en su cuaderno antes de salir para el cyber. Tomar las armas. Un trosko le había dicho que el error del setenta fue tomar las armas, en cambio él, de una vertiente mas guevarista sostenía lo contrario, si el pueblo se volcaba hacia las armas masivamente la revolución hubiese sido pan comido. Maiacovsky había evaluado diferentes lugares para iniciar el foco guerrillero, las Islas, las barriadas populares de Zarate, Villa Massoni o San Jacinto, o las de Campana, Villa Nueva, Otamendi o San Cayetano, todavía en esta ultima se contaban las historias del ERP. Tambien pensó en llevar a cabo acciones de entrismo dentro de las filas de los sindicatos de la zona, la mayoría en manos de la burocracia de la CGT. Por ahora solo pensaba en salir hacia el cyber, matar a unos cuantos y volver por la noche para seguir proyectando los sueños.


Lenin sigue siendo

el hombre

más vivo entre los vivos.


Entro al cyber y no había nadie, solo Timo arreglándose el pelo en el baño. Se sentó en una maquina y se puso a jugar en red, del otro lado todos creian que era ruso, en cambio él creía, que el resto eran "habitantes de la mierda", como solia decir cuando se calentaba con alguien. Los mataba y se los quedaba mirando, el cuerpito inerte y opaco, después lo remataba a balazos. Se asombraba de ser capaz de expresar semejante violencia a través de la maquina.


Los hombres son como barcas,

aunque sin agua.


Dada la indudable buena fe de grandes sectores de defensistas revolucionarios de filas, que admiten la guerra sólo como una necesidad y no para fines de conquista, y dado su engaño por la burguesía, es preciso aclararles su error de un modo singularmente minucioso, paciente y perseverante, explicarles la ligazón indisoluble del capital con la guerra imperialista y demostrarles que sin derrocar el capital es imposible poner fin a la guerra con una paz verdaderamente democrática y no con una paz impuesta por la violencia.” (Lenin V.I. - Obras Completas, Tomo 31, págs. 120-125. Editorial Progreso- Moscú)


Poco a poco el cyber se lleno, ahora el juego se desarrollaba entre ellos. Timo miraba por la ventana como dos pibes se peleaban porque el perro de uno le habia mordido la pelota al otro. Maiacovsky pensó en salir y reventarles la cabeza un poco a cada uno, finalmente se calmo y le reventó la cabeza al gordo Matias que lo tenia al lado.

- Gordo puto –

1 comentario:

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