lunes, 13 de septiembre de 2010

Pisum sativum






Las arvejas le estaban saliendo por los ojos, en una revista semanal leyó. “
La arveja aporta cantidades considerables de hidratos de carbono, constituidos en su mayor parte por hidratos de carbono complejos como el almidón, y una pequeña proporción de sacarosa. No obstante, cuando la arveja es fresca, recién recogida, presenta un sabor más dulce, debido a la presencia de azúcares simples, que conforme pasa el tiempo, se transforman en almidón. Es entonces cuando las arvejas se muestran algo menos dulces, se secan y son más difíciles de digerir. Eso le pareció bueno, pero a la vez sentía que le estaban cayendo demasiado mal. Wilheim había llegado una semana atrás a la casa y desde el preciso momento en que la piso estuvo comiendo arvejas de lata sin parar. Mientras fumaba un cigarrillo y miraba por las rendijas de una ventana tabicada, pensó que si las arvejas en latas se ubicaban dentro de la variedad de arvejas secas, es decir, que habían perdido sus sales naturales y esta se había transformado en almidón, teniendo en cuenta que el aporte calórico es de 317 Kcal/100 gr. y que cada lata tenia 250 gr., es decir algo cercano a 793 Kcal. Y si por día comía un total de tres latas, eso le daba un numero cercano a 2380 Kcal. Algo que en su condición sedentaria era bastante. Asi mismo, El Huevo, comía cuatro latas y se ocupaba de acumular las vacías en uno de los cuartos, al principio le alcanzo con solo tirarlas pero después descubrió que era necesaria alguna forma de distribución especial. Provo con solo apilarlas pero no le sirvió a la hora de recolectar las estadísticas requeridas. Wilheim empezó a considerar el exceso de arvejas como algún tipo de mal que recaía en la falta de alguna que otra hormona del cuerpo, por eso a lo largo de dos semanas recorrió unas 533 veces la distancia de diez cuadras que lo separaban de la casa del medico del pueblo. El Huevo anoto en su cuaderno que al recorrer 533 veces esa distancia de un kilometro había caminado 533 kilómetros y eso era lo equivalente como ir y venir al pueblo mas cercano unas 33 veces, y calculando un tiempo promedio de 15 minutos, Wilheim, estuvo caminando cerca de 8000 minutos, es decir, algo de 134 horas, para El Huevo esto solo se podía explicar a través del aporte calórico de arvejas provisto por su sabiduría en la administración del Pisum sativum.

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