viernes, 28 de mayo de 2010

no esconderás por siempre tu proto-menard!




http://kurupi.blogspot.com/2010/05/proto-menard.html


lunes, 24 de mayo de 2010

Para una Ninfa que no contesta






Como lluvia en el mar de los ojos del infierno
dentro de una esfera de sal
prometeme saltar te dije
antes de que las venas zarparan hacia este mar rojo
prometeme encontrar
las ajorcas del ocaso te dije
tratando de desvariar el password de mi sangre
ataviada para otras ausencias
comeremos el enjambre de tus sollozos
la vena muda en el filo navajo
de la madrugada
nos estamos
inventando el grito o su fuego
merecemos llorar escolopendras
sabias y sinteticas

somos nieve o espuma gritè
el
estallido es igual
la fulguracion
nos dirá la palabra final
la lluvia es bebible dije
abriendo tu alarido
como una vela ante el mar de los sargazos
o la entrada al ojo del infierno
contando las gotas de tu delirio
el dia es un potlach de hojarascas lujuriosas
el dia y su celofan
desgastan tu pestañeo
y el frio estalagmito desciende
a los cristales peplejos de tu ombligo
para aprender a que suena
eso que duele
por que alli
soy el sueño del mezcal
y la piel de la ayahuasca
a la vera de ese ultimo amuleto
quisiera el himen de tu risa
esa herida restallante desarmando la lluvia
los sollozos en la cabina translucida
de la ciudad sitiada por un billon de gotas gratuitas
sin que podamos tocarnos
como violines locos o espadas sin dueño

jueves, 20 de mayo de 2010

cataviento


Solo los techos, solo catavientos apuntando al sitio cardinal sin variación.
Sólo el hombre toca el suelo con sus botas.
Sólo la tarde se viste de ruido. Ninguna voz.

Solo una niña abriendo la puerta de su libro se sienta a cobijar su paso por este tiempo.
No la veo, solo imagino que no será mujer porque la mato, la entierro y además construyo su animita bajo el poste que me afirme para dar a luz.
Y ahí la tarde resplandece en la vela que prendí casi como un ritual más. Ave maría madre de dios ruega por nosotros, quizás cuantos coros repiten esa circunstancia de oración.

Ya no es la otra estación. Agoniza el ocre en las pieles. El ocre de árboles expirando.
La soledad dentro de la casa recorre cada cuarto. Solo imagino que no será habitada porque también la demuelo y en lugar de fuego y mesa dejo el sitio eriazo,solo el corazón de un perro disecado.

Obreros que regresan a otro barrio donde el grito de pan se pierde en la otra cocina, que ya no humea porque viajo la tragedia de mi cuarto cuya ventana transforma la visión del horizonte en espejo y la cortina que apenas se mueve y el frío se acuesta sobre mi cama que deshago bajo este cuerpo que no cruza la noche
Y ya no duermo, solo deambulo entre las noticias que trae ese cataviento.

domingo, 16 de mayo de 2010

Popol Vuh - Por esta joven que los burló a todos



Cuando Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, llegaron ante Supremo Muerto. Principal Muerto. “¿Dónde está mi tabaco, dónde está mi pino, que se os llevaron ayer noche?”, [les] fue dicho. “Los acabamos, oh jefes”. “Muy bien. Ahora acabaremos vuestros días, moriréis; seréis perdidos, seréis cortados ; aquí vuestra faz será escondida; seréis sacrificados”, dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto. Entonces se les sacrificó, se les enterró en el Juego de Pelota de los Sacrificios, así llamado. Se cortó la cabeza de Supremo Maestro Mago, y el primogénito fue enterrado con el segundón. “Que se ponga su cabeza en el árbol que está en el camino”, dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto. Cuando se fue a colocar la cabeza en medio del árbol, entonces el árbol dio frutas; no había frutas antes de que fuera puesta la cabeza de Supremo Maestro Mago en medio del árbol. Ahora bien, esta cabeza es la que llamamos ahora Cabeza de Supremo Maestro Mago, como se dice. Supremo Muerto, Principal Muerto, consideraron asombrados las frutas del árbol, frutas enteramente redondas. No se veía en dónde estaba la cabeza de Supremo Maestro Mago, fruta idéntica a las frutas del calabacero. Toda Xibalbá vino a mirar, a ver aquello. Grande se volvió en su espíritu el carácter de aquel árbol a causa de lo que se había súbitamente hecho en él cuando se había colocado en medio de él la cabeza de Supremo Maestro Mago. Entonces los Xibalbá se dijeron entre sí: “Que ninguno coja sus frutas. Que ninguno venga al pie del árbol”; [así] dijeron todos los Xibalbá, vedándose mutuamente, prohibiéndose mutuamente. Desde entonces la cabeza de Supremo Maestro Mago no se descubrió ya más; no formó más que un todo con las frutas del árbol llamado Calabacero.

Pero una joven oyó ese gran relato, y he aquí, pues, que contaremos su aventura.

Y he aquí la historia de una joven, hija de un jefe llamado Reúne Sangre. Y he aquí que una joven, hija de un jefe, oyó. Reúne Sangre, [era] el nombre de su padre. La de la Sangre, [era] el nombre de la joven. Cuando oyó la historia de las frutas del árbol, que le fue contada por su padre, se maravilló grandemente de tal relato. “¿Por qué no iría yo a ver ese árbol del cual se habla? Por lo que oigo decir, esas frutas son verdaderamente agradables”, se dijo ella. Entonces partió sola, [y] llegó al pie del árbol plantado en medio del Juego de Pelota de los Sacrificios. “¡Ah, ah! ¿Son ésas las frutas del árbol? ¡Cuan agradables las frutas de ese árbol! ¿Moriré, me perderé si cojo algunas?”, dijo la joven. Entonces el hueso que estaba en medio del árbol habló. “¿Qué deseas? Estas bolas redondas en las ramas de] árbol no son más que huesos”, dijo la cabeza de Supremo Maestro Mago, hablándole a la adolescente. “¿Las deseas todavía?”, añadió. “Ése es mi deseo”, dijo la joven. “¡Muy bien! Extiende solamente el extremo de tu mano”. “Sí”, dijo la adolescente, alargando su mano que extendió ante el hueso. Entonces el hueso lanzó con fuerza saliva en la mano extendida de la joven; ésta, al instante, miró con mirada curiosa el hueco de su mano, pero la saliva del hueso ya no estaba en su mano, “En esa saliva, esa baba, te he dado mi posteridad. He aquí que mi cabeza no hablará ya más; ya no es más que un hueso descarnado. Así son igualmente las cabezas de los grandes jefes. Sólo la carne vuelve buena la cara, de donde [proviene], cuando mueren, el terror de los hombres a causa de las osamentas. Lo mismo pasa con los hijos, cuyo ser es como la saliva, la baba, la cual, sea de hijos de jefes, sea de hijos de Sabios, de oradores, no se pierde sino que se extiende, se continúa, sin que se extinga, sin que se aniquile la faz del jefe, del Varón, del Sabio, del Orador. Tal como pasa con los hijos que vienen, así he hecho contigo. Sube, pues, a la tierra sin morir. Que en ti penetre mi Palabra . Que así sea”, dijo la cabeza de Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago. Ahora bien, esta Magia la habían hecho ellos por la Palabra de Maestro Gigante [Relámpago], Huella del Relámpago, Esplendor del Relámpago.

La joven volvió entonces a su casa, habiéndole sido hechas numerosas advertencias . Y al instante, solamente por la saliva, sus hijos nacieron en su vientre. Tal fue el engendramiento de Maestro Mago, Brujito. La adolescente llegó a su casa. Seis lunas se acabaron. Entonces ella fue examinada por su padre; Reúne Sangre, nombre de su padre. Después del examen de la joven por el padre, éste vio que allí había un hijo. Entonces los jefes Supremo Muerto, Muerto Principal, juntaron toda su sabiduría con la de Reúne Sangre. “Oh, jefes, he aquí que por fornicación mi hija tiene un hijo”, dijo Reúne Sangre, al llegar junto a los jefes. “¡Y bien! Cava su boca . Si no habla que se la sacrifique, que se vaya a sacrificarla lejos de aquí”. “Muy bien, oh grandes jefes”, respondió él. Entonces [le] preguntó a su hija: “Oh, hija mía, ¿cuál es el posesor del hijo [que hay] en tu vientre? ”. Ella respondió: “Oh, padre mío, ahí no hay hijo; no hay ningún hombre del cual yo conozca la faz”. Él respondió: “¡Perfectamente! ¡Verdaderamente! ¡Oh fornicadora!” “Que se la lleven. Oh Consejeros de los Varones, sacrificadla, recoged su corazón en una copa. Volved hoy al lado de los jefes”, dijo él a los Búhos.

Entonces [los] cuatro [Búhos] fueron a coger la copa, caminaron, transportando a la adolescente en sus brazos, llevando el Blanco Pedernal para sacrificarla. “Oh mensajeros, no haríais bien en matarme, pues sin fornicación [concebí] lo que está en mi vientre, que se engendró cuando fui a admirar la cabeza de Supremo Maestro Mago, que está en el Juego de Pelota de los Sacrificios. Así, pues, no me sacrifiquéis, oh Mensajeros”, dijo la adolescente, “hablándoles. “¿Qué pondremos en cambio en tu corazón? Nos ha sido dicho por su padre: «Recoged su corazón, volved al lado de los jefes; cumpliréis, [y] después manifestaréis el cumplimiento; traed prontamente en una copa, colocad en el fondo de la copa el corazón». ¿No nos habló así? ¿Qué presentaremos, pues, en la copa? Sin embargo, desde luego, queremos que no mueras”, dijeron los mensajeros. “Muy bien. Este corazón no puede ser de ellos. Vuestra casa no puede tampoco estar aquí. No solamente tendréis poder sobre la muerte de los hombres, sino que, en verdad, vuestros serán los verdaderos fornicadores . Míos serán en seguida Supremo Muerto, Principal Muerto. Que sólo la sangre del Drago esté ante sus rostros. Este corazón no será quemado ante ellos. Poned el fruto del árbol”, dijo la joven. Y, roja, la savia del árbol salió y fluyó en la copa; se hinchó allí y se volvió bola en reemplazo del corazón. Brotante salió la savia del árbol rojo; semejante a sangre; la savia salió en cambio de la sangre; entonces la sangre, la savia del árbol rojo se formó en bola; semejante a sangre, apareció brillante, rojiza, en bola, en la copa. Entonces el árbol se volvió célebre a causa de la adolescente; fue llamado Árbol Rojo de Cochinilla; fue pues llamado Sangre a causa de la sangre del Drago, así llamado. “Allí pues seréis amados, y lo que está en la superficie de la tierra será vuestro”, dijo ella a los Búhos. “Muy bien, joven. Partimos, vamos a dar cuenta. Sigue tu camino. Vamos a presentar ante los jefes la imagen, el sustituto, de tu corazón”, respondieron los mensajeros.

Cuando llegaron ante los jefes, todos esperaban ansiosamente. “¿Se acabó?”, dijo entonces Supremo Muerto. “Se acabó, oh jefes. He aquí ahora el corazón en la copa”. “Muy bien. Que yo vea”, dijo Supremo Muerto. Entonces él levantó aquello. La savia rojiza se esparció como sangre. “Animad bien el resplandor del fuego. Poned esto en el fuego”, agregó Supremo Muerto. Después de que se le hubo puesto en el fuego, los Xibalbá comenzaron a oler [el olor], todos comenzaron a estar aturdidos, pues verdaderamente agradable era el perfume que olían del humo de la sangre. Mientras que permanecían [así], los Búhos, advertidos por la adolescente, subieron numerosos a la cavidad sobre la tierra, adonde subió también su [dadora de] aviso . Así fueron vencidos los jefes de Xibalbá por esta joven que los burló a todos.

lunes, 10 de mayo de 2010

secuencias de niña peinándose / Dominga / III / No debo escribir sobre los espejos




Recuerdo un espejo
donde todo lucía sepia
y el rostro muerto adentro
era el de un recuerdo convertido en anciana
con el cabello trazando la línea de perfil.

Alguien la pintó tanto en su melancolía
que los que entrábamos
la veíamos aun
trashumando.

Y tras de mí
Un lago congelado
perros,
personas, olores
y finales,
diálogos desunidos,
rostros sin cuerpo

Y delante de mi recuerdo,
un espejo congelado
en la vida de ella,
la de cabello perfilando una nuca delicada.

Y yo, detrás de ella
acariciando mi destino
y detrás de las personas,
miles de espejos y gotas secándose .
Nunca salí de los espejos
y desde aquí,
entre el árbol y la mesa,
confundo el nombre
de mi olvido con el de un jinete
que aparece a regalarme
memorias.

Ejercito una pequeña mirada
hacia mi frente cristalina
donde desfilan caballos y fechas.

Pero no debo escribir en los espejos
lo que se va borrando
de ese camino sin horizonte,
esa ventana sin retorno,
esta pérdida de palmas,
líneas y tiempos.

Suspendida,
no debía escribir acerca de los espejos
que abrigaban los brazos
que quitaban mi oleoso destino,
el seco paso a la infancia
de un espejo nuevo
viejo
eterno.

martes, 4 de mayo de 2010

एस्कुइना २ / esquina २ / ओ sombras nada más


Sombras largas entre plátanos orientales sobrevolando una esquina que no es
A media cuadra del Hospital A medio camino del Cyber al centro
de una columna en el ojo del huracán urbano de personas, como yo, perplejas parejas de la mano
Hombres de regreso al trabajo
Hora cero antes de morir en un escritorio de trupán la pantalla y el sueño

lunes, 3 de mayo de 2010

Exŏdus

He visto a mis parientes cercanos partir hacia otras tierras con el fin de repetir el éxodo. Fueron abriéndose paso entre la niebla, desde la lejanía parecían unos cuantos. Las Mujeres de la familia caminaban ocultas bajo un manto de duda, los Hombres, caminan decididos hacia un lugar soñado. Éxodo del latín Exŏdus. En el comienzo todo se asemeja a un Éxodo, viaje de un cuerpo poseedor a otro acogedor. Los hombres se detienen, se miran, y vuelven a emprender la marcha. Exŏdus, una definición, un lenguaje que autoriza, tal como El Hombre que guía la marcha y decide la cantidad de pasos antes de la próxima detención.
Desde mi reposo todo parece ser distinto. Soy un blanco débil que es obligado a prestar atención a los demás. Mis manos se asemejan a dos pinzas de cocina, dobladas sobre sus propias articulaciones. Mi posición me permite alcanzar a manotear un manojo de hojas que dejó tiempo atrás mi editor. Lo quisiera mirar con desprecio pero no puedo, solo se limita a saludarme con la mano y arrojar las hojas atadas lo más cerca posible de mi cama. Me arrastro con el deseo de clavarles mis articulaciones dobladas y perforar una a una las hojas hasta dejarlas ilegibles.
He visto a mis parientes cercanos vestir prendas rasgadas en medio de un desierto, repetir el éxodo a fuerza de convertirlo en verdad. Toda pretensión de existencia es solo factible en una realidad disímil, según algunos. El desierto como meta del éxodo y este de la verdad. Ruidos tambaleantes son los únicos capaces de llegar a mí. Detrás de la cama un gato duerme, de una manera lleva a cabo su propio éxodo, mi cama como una suerte de desierto. Mi cuerpo como un oasis retorcido de pinzas. El gato es tan parecido a mis parientes que por momentos creo que puede desaparecer por la ventana y mezclarse entre ellos. Los Hombres decidirán otra detención más antes del final. El gato emprende su éxodo de otra manera, como movimientos intermedios de una pausa con rasgos sagrados. Yo, en cambio, solo puedo emprender el éxodo entre cada visita semanal de mi editor. Los Hombres de mi familia, el gato y yo, somos todos iguales, cada cual guía su éxodo, y se detiene para clavar las articulaciones atrofiadas en su reposo, solo muy pocas diferencias.


Jeremías – Mayo 2010

Ahmad Kaabour - Baddi Ghanni أحمد قعبور - بدي غني

sábado, 1 de mayo de 2010

El viejo cacharro

Una grúa acomodó un vehículo compacto prácticamente aplastado
en el único lugar visible.
"¿Cómo estás?" -le dijo casi de inmediato, otro vehículo vecino.
"Por las perforaciones, parece que tu chofer fue una víctima
de la Policía o de los maleantes" -añadió.
El vehículo aplastado no contestó, parecía tímido, o
abrumado por el futuro que le aguardaría en el sitio.

Mi viejo cacharro, que se encontraba de visita en el lugar
debido a un reporte de asalto con violencia, intervino
en el diálogo: "¿te duele algo?" -dijo.

El encargado del lote de autos se acercó parsimonioso con un
martillo, parecía dispuesto a desvalijar al nuevo inquilino.
Pero no, se bajó los pantalones y cagó en el piso.
El olor era insoportable, tenías que taparte las narices.

El caso es que yo estaba preso en la procu, o mejor dicho
en las oficinas del departamento de robos con violencia,
esperando a mi mujer, que viniese a atestiguar que yo no
robé su auto, o peor, que sí lo hice.

Mi esposa llegó con un ejército de personas influyentes,
amigos de los amigos del procurador, esposas de los amigos
de los empleados de intendencia en la oficina de robos.

"Mi esposo es diabético, tiene artrosis, tensión elevada
y escribe poemas, si no lo liberan puede morir" -dijo.
Todo era tan sencillo como aclarar de quién era el auto
y quién demonios habría hecho llegar el reporte.

Aparecieron abogados, abogados de los abogados y asesores de
los abogados. Llegó el departamento jurídico de mi Universidad.
El jefe volteó para ver a todos y dijo: "puede irse".

Pero nuestro viejo cacharro se quedó meses y meses a la intemperie,
mientras no aclarasen el motivo del robo.

"¿Qué historias habrás conocido?, viejo cacharro" -le dije
cuando regresamos por él al corralón. "Te contaré algunas,
anciano poeta" -contestó. "pero primero llévame a casa para
tomar una cerveza".

Chinoy - Corazon - Mirador Baron

Oso


Un oso

Al lado mío duerme un oso. He aquí una frase con sentido, finalmente he encontrado una. Un sentido por un lado figurado donde el oso puede ser cualquier cosa, desde su raíz china o asiática, su versión yanqui, su expresión moderna (como el oso Pardo), o tal vez en el peor de los casos su versión enclenque de oso Latinoamericano: Chiquito arriba de un árbol y aporreado por sus semejantes

Aunque, tal vez, la búsqueda pueda derivar, volcarse hacia otros planos. Por ejemplo, el plano donde el oso se transforma en una pesada forma de la palabra, una resolución de lenguaje, una existencia misma. Y es ahí donde el poeta se pierde (¿Dónde yo me pierdo?).

En narrativa, dirían algunos, todo debe poseer un sentido explicito, un suave milagro de sucesión de líneas que componen a su vez un territorio especifico (campo sin existencia), un prado, para el deleite de la expresión vocal, ya no oral, sino privada y a su vez privativa.

Acá al lado duerme un oso que no produce ningún ruido semejante a sus parientes cercanos. Este oso de lenguaje es particular, único. Sin embargo, el poeta ve otra cosa, él enunciaría: Acá al lado duerme un oso que brilla como una bola de billar. Y ahora la frase se acumula en una posición donde la coherencia no es el alma matter de todo relato, relato que al fin no es mas que eso, una idea expresada para el deleite de los tardocomprensores ubicados en los cerebros actuales.

De más está decir que el desarrollo de este cuento, que se inicia con, acá al lado duerme un oso que brilla como una bola de billar, no puede tener continuidad y por ende, el poeta decide, a desgano, dejarlo en su forma original.