domingo, 11 de abril de 2010

eSPEJOS DE mOTEL


Estar contigo pudo ser un sueño. Un cuento dentro de mi bolso. Un libro que hablaba de ti.
Encontrarme contigo y tu espalda en el espejo y perderte en la visión.

Estar contigo y tener sobrevivir al día. resistir el otro lugar. A este lugar y tu sombra.
Los días me han enseñado a vagar por la figura del mundo. No encuentro el silencio para decirte que estar contigo y tu ausencia traen un color distinto a estas extrañas horas que poblarán tu figura.

No tener expectativa sobre tu mundo. Ese que construyes junto a tu torre silenciosa.

Estar contigo borró toda tragedia de no hacerme al viento nunca.
Es el final de mis encuentros vacíos de cada noche en que salto a mis propios brazos.

Estar contigo fue el viento borrando la costa en mi ventana imaginaria. El sueño que no encuentra jamás la palabra que se esconde en hojas de oro y me veo desnuda frente a tu puerta apenas abierta. Me hace rogar en silencio que exista esa carta sobre una mesa y la fortuna.

Estar contigo y no estar hace extinguir el fuego en la pupila. tu ojo de vino .
Al despertar pensé en quedarme en ese hotel con ventanas y caleidoscopio de tu cuerpo.
Y se triza la mirada que a esta hora me parece un sueño anterior. Otro que quiero alcanzar con el libro en blanco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario